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Mestizo
06 de Junio hasta el 27 de Junio 2018

En la presente muestra y mediante la técnica del esgrafiado, el autor escarba y expone algunos tópicos propios de la llegada del español a América y el entrecruce de cosmovisiones. Importante es destacar que ésta es, ante todo, una lectura atemporal que apela al colonialismo y al postcolonialismo, y que responde más a arquetipos del subconsciente que a una lectura realista y literal.
Se alude, de manera macabra y en base al humor negro, a elementos tales como la conquista, la muerte, el saqueo, la tecnología, el caos ambiental y la aculturación impuesta a sangre y fuego. Y se hace bajo las banderas del simbolismo y del expresionismo figurativo. Es una lectura crítica, sin duda, pero también lúdica y refrescante: Una suerte de oscuridad determinada por el inevitable fondo negro, pero donde las luces sobresalen con particular esplendor.


Como dice el propio Lara, Mestizo es una suerte de ajustes de cuentas, pues al reutilizar materiales que estaban destinados a la publicidad (y por ende a alimentar la hoguera del consumo que tiraniza a innumerables ciudadanos) se ejecuta un acto de liberación y devolución. Es una suerte de batalla, acotada pero eficaz y por cierto también replicable contra la serialidad de esta suerte de postcolonialismo en el que, según parece, todavía seguimos existiendo.


La invitación, como tantas otras veces, es a resignificar: a crear o caer, antes de que a todos nos convenzan que las únicas leyes del cosmos son la oferta y la demanda escindidas de magia.

 


Un hombre estético


Resulta difícil imaginar a Antonio Lara con los ojos inyectados en sangre en un rodeo Rancagüino, o apoyando con los ojos blancos al club deportivo O´Higgins de su ciudad natal. Porque lo suyo es ante todo lo que se escapa de lo obvio: lo inusual, lo que nunca ocurre pero aparece a cada instante en la mirada sensible del artista. Porque este creador no ignora que hay tanta magia en la caída de un astro como en mirarse la palma de la mano. Alguna vez actor, su vinculación a los trámites del arte, que ha cuajado ante todo en la pintura, se remite también a otros formatos, tales como la fotografía y la realización audiovisual.


Sobre su obra, el pintor nos asegura: “En los últimos tres años decidí trabajar con soportes de policloruro de vinilo (PVC) muchos de ellos extraídos de la calle y ploteados (impresos) con motivos casi siempre publicitarios. Lo que hago es cubrir dichos soportes con pintura negra, para luego esgrafiarlos, cubriendo los colores y motivos que se hallan debajo. El esgrafiado es una técnica proveniente del diseño, consistente en este caso a raspar una superficie con un cuchillo cartonero y dejar solo aquello que vaya en función de la obra. Y es evidente que esta técnica, que reutiliza los tantas veces invasivos letreros y carteles publicitarios, y también por cierto los de tipo electoral en épocas de sufragio, implica un gesto político, pues recicla y le da un uso diferente, mucho más simbólico que meramente expositivo a una materia prima que se utilizó para solo vender”.

 

Según el creador, desde un tiempo a esta parte, el cuchillo cartonero ha pasado a convertirse en una prolongación de su mano, y el gesto de reutilizar los plotters en un acto justiciero que se condice plenamente con la temática abordada en esta exposición, la primera de tipo individual de su carrera. 


El Pastor - 126x76 cm. Pintura experimental y esgrafiado sobre PVC, 2015. / Mestizo / Antonio Lara